
Diariamente los Estados Unidos libran una guerra económica contra sus enemigos. Una guerra sofisticada con sus propios generales, sus propias armas y sus propias estrategias. El dólar es el campo de batalla, el Tesoro de los Estados Unidos una especie de Pentágono y la lista Clinton un portaviones capaz de cruzar océanos, lanzar misiles y destruir empresas.
Para entender de dónde nació esta lista y cómo se convirtió en una de las más significativas mundialmente, es importante remontarnos a las primeras guerras económicas que se vivieron en el mundo.
Hay que remontarse a la historia griega para entender la génesis de las guerras económicas y ver su evolución. Muchos de los imperios en la antigüedad (romanos, ingleses, franceses y españoles) usaron tácticas primitivas que guardan cierta similitud con las que componen la hoy sofisticada sanción del Tesoro de los Estados Unidos.
Si en la antigüedad existieron técnicas de asedio y de asalto posteriores al sitio de una fortaleza o de una ciudad en las que las armas de fuego y las estrategias militares de ataque y defensa reinaban, también podemos descubrir que otras técnicas de disuasión como los embargos y las sanciones económicas han sido una potente arma usada en las primitivas guerras económicas.
Los antecedes históricos de armas y tácticas de guerra económica que se desarrollarán en este artículo muestran que los ejércitos siempre han usado la economía como una forma de afectar a sus rivales. Sin embargo, ninguno tiene las poderosas características de la lista Clinton. Veamos algunos casos históricos para entender la innovación disruptiva en que se constituye esta última nueva arma.