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Las similitudes entre el lavado de activos y el Covid-19

Enviado por Infolaft el

Artículo por: Infolaft

Tanto el lavado de activos como el Covid-19 son amenazas globales, difíciles de detectar y de fácil contagio. Solo la responsabilidad y el cumplimiento riguroso de las normas nos permitirá enfrentarlos con efectividad.

Hasta hace apenas unas semanas, cuando un oficial de cumplimiento escuchaba la expresión ‘riesgo de contagio’ muy seguramente pensaba en lavado de activos y la relacionaba con su respectivo SARLAFT o SAGRLAFT.

Sin embargo y ante las medidas de emergencia tomadas por el Gobierno de Colombia y de numerosos países del mundo, por estos días esa expresión se ha vuelto muy recurrente al momento de referirse al Covid-19.

Los parecidos entre el lavado de activos y el Covid-19 son bastantes, por ello a continuación presentamos una relación:

El LA/FT y el Covid-19 como amenazas globales

El lavado de activos es un delito mundial en el que los delincuentes ‘infectan’ diversos sectores de la economía con recursos ilícitos, los cuales, a su vez, generan distorsiones en los cálculos macroeconómicos e impiden la ejecución de políticas públicas efectivas, entre otras consecuencias negativas.

Mientras que el Covid-19 es un virus a escala global que afecta principalmente al sistema respiratorio de las personas que lo padecen, e incluso las puede llevar a la muerte.

El Covid-19 es una enfermedad que se originó en China y que rápidamente ha afectado a más de 160 países del mundo.

Muy similar al lavado de activos, delito en el que es frecuente ver que los dineros de mafias internacionales se irrigan por todo el planeta con una velocidad exponencial.

Las fases para combatir el lavado de activos y el Covid-19

Los sistemas de prevención del lavado de activos tienen cuatro fases: identificación, medición, control y monitoreo.

Curiosamente, es el mismo número de fases que se han definido a nivel internacional para luchar contra el Covid-19: preparación, contención, contagio comunitario y transmisión sostenida.

Haciendo referencia al lavado de activos, en la etapa de identificación, como su nombre lo indica, las empresas deben identificar los riesgos de lavado de activos inherentes a su actividad comercial, teniendo en cuenta a sus factores de riesgo (contrapartes, productos, canales y jurisdicciones).

En la etapa de medición las empresas tienen que establecer la posibilidad o probabilidad de ocurrencia del riesgo inherente de lavado de activos (es decir, el riesgo propio de su operación) frente a cada uno de sus factores de riesgo, así como el impacto que tendrían en caso de una materialización del riesgo.

La tercera fase es la de control y en esta las empresas deben tomar todas las medidas que permitan reducir el riesgo inherente al que están expuestas.

Mientras que en la etapa de monitoreo deben hacer seguimientos para identificar si su riesgo se reduce o se incrementa.

Respecto al Covid-19, en la primera fase (preparación) los Gobiernos emiten declaratorias de emergencia y toman medidas para aislar a las primeras personas contagiadas del resto de los ciudadanos.

En la segunda fase, de contención, se fortalecen los mandatos de aislamiento social y se comienzan a decretar cuarentenas y toques de queda.

Se llega a la tercera fase, denominada como de contagio comunitario, cuando comienzan a presentarse casos de personas infectadas que no tuvieron ninguna relación con viajeros internacionales.

La cuarta fase es la de transmisión sostenida y tiene lugar cuando hay un crecimiento inusitado en el número de enfermos.

Difícil detección

En la práctica, son varias las razones que hacen muy complejo detectar casos de Covid-19.

La primera de ellas es que debido a que varios de sus síntomas también se asocian a otras enfermedades respiratorias, suele haber confusiones y falsas alarmas que desgastan el sistema de salud.

Algo similar ocurre con el lavado de activos. Para la detección de casos los oficiales de cumplimiento suelen usar unas señales de alerta que permiten identificar operaciones inusuales por parte de las contrapartes (clientes, empleados, proveedores, socios, entre otros).

Sin embargo, muchas de las conductas de las contrapartes tienen justificación y –al igual que ocurre con los síntomas de otras enfermedades que no son Covid-19– terminan por desgastar el sistema, en este caso el sistema de prevención del lavado de activos.

Por otra parte, las autoridades de salud han dicho que muchos de los casos que se presentarán por Covid-19 serán de personas asintomáticas que portaban el virus sin saberlo, lo que dificultará todavía más la detección.

En este caso, las dudas solo pueden despejarse con las respectivas pruebas médicas; lo problemático es que dichas pruebas tienen unos costos económicos asociados altos y no se pueden aplicar a todas las personas.

Lo mismo puede ocurrir con el lavado de activos. Los oficiales de cumplimiento pueden creer saber con exactitud en qué consiste el delito y cómo identificarlo (síntomas), pero solo se tendrá certeza de su existencia cuando las autoridades judiciales presenten las pruebas.

Fácil contagio

En la actualidad existen cuatro riesgos asociados al lavado de activos: riesgo legal, riesgo reputacional, riesgo operativo y riesgo de contagio.

Según el SARLAFT de la Superintendencia Financiera, el riesgo de contagio se puede entender como “la posibilidad de pérdida que una entidad puede sufrir, directa o indirectamente, por una acción o experiencia de un vinculado”.

Además, agrega que “el vinculado es el relacionado o asociado e incluye personas naturales o jurídicas que tienen posibilidad de ejercer influencia sobre la entidad”.

Para ejemplificarlo, podemos decir que habrá contagio si el accionista de una importante empresa se ve involucrado en un caso de lavado de activos y por cuenta de ello la organización, sin tener nada que ver, sufre los efectos adversos de esa conducta ilícita.

Lo mismo ocurre con el Covid-19. Una persona puede haber tomado todos los controles para evitar adquirir el virus, pero si un familiar o allegado actúa de forma irresponsable y no cuida su salud, puede llevar el virus a casa e impactar negativamente a su círculo cercano.

¿Cómo combatir el lavado de activos y el Covid-19?

En ambos casos los controles y las decisiones que se tomen harán la diferencia.

Los oficiales de cumplimiento deben hacer análisis juiciosos de las operaciones inusuales que detecten para identificar si tienen justificación o si se trata o de operaciones sospechosas que deben ser reportadas.

Esto quiere decir que no todo se debe reportar, porque se desgasta el sistema nacional contra el lavado de activos.

Según Alberto Lozano, director de Infolaft, los oficiales de cumplimiento deben estar atentos a los controles porque no se puede permitir que los delincuentes aprovechen este momento para lavar activos.

“Los lavadores siguen ejerciendo su labor ilícita y mantienen su necesidad de lavar ese dinero, entonces, tenemos que estar preparados”, asegura.

Lo mismo aplica para las personas en relación con el Covid-19. Ante la presencia de síntomas tienen que hacer un análisis juicioso (en este caso, comunicarse con la línea de emergencias 123 para hablar con un experto) y luego de dicha asesoría determinar si deben o no acudir a los centros de urgencias.

Esto quiere decir que no por tener algún síntoma se debe acudir al hospital, ya que se puede desgastar innecesariamente el sistema de salud.

También es imperativo cumplir con los mandatos de las autoridades, tanto aquellas emitidas para prevenir el lavado de activos como las encaminadas a evitar el crecimiento de casos de Covid-19.

Los oficiales de cumplimiento tendrán que ejecutar con cuidado los controles establecidos en las normas para identificar posibles operaciones de lavado de activos.

Mientras que los ciudadanos deberán atender las recomendaciones relacionadas con cuarentenas, lavado de manos, aislamiento social y toques de queda.

Si se atienden los consejos y mandatos de las autoridades, será posible hacer frente a estas dos amenazas globales que, sin duda, nos ponen en riesgo a todos.

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