Imagen generada con IA | 06 de noviembre de 2026
Cuando la financiación del terrorismo llegó a los manuales de cumplimiento, muchos la recibieron como una sigla más. Con la proliferación de armas de destrucción masiva está pasando lo mismo. Alberto Lozano Vila, presidente de Infolaft, contó en Guatemala que hay entidades que, al tener que incluirla, abren el manual, buscan "terrorismo" y lo reemplazan por "proliferación".
Lo dijo en el 5.º Congreso Latinoamericano de Prevención de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (COPLAFT), organizado por la Asociación Bancaria de Guatemala, la Escuela Bancaria de Guatemala y FELEBAN. Su mensaje coincide con el del GAFILAT en su informe regional más reciente: para gestionar el riesgo de proliferación no basta con cruzar nombres contra una lista. Hay que entender qué bienes se mueven y hacia dónde van.
Lo anterior resume cómo se mira el tema en la región. Las armas nucleares, químicas y biológicas parecen un asunto de grandes potencias o de conflictos que ocurren en otros continentes.
Sin embargo, América Latina puede ser zona de tránsito de insumos que sirven para su fabricación, y aquí también se usan muchos de esos precursores en la tecnología, la elaboración de medicamentos y la agricultura. Además, según el informe del GAFILAT, Brasil concentra cerca del 88 % de las exportaciones de América Latina hacia Irán, unos 3.000 millones de dólares, sobre todo en alimentos. Ese comercio no está prohibido, pero sus pagos y sus contrapartes pueden servir a quienes buscan evadir sanciones.
Del Tratado de No Proliferación al GAFI
El problema no es nuevo. Como recordó Lozano, el Tratado de No Proliferación Nuclear es de 1968, cuando cinco países tenían armas nucleares, y su prioridad era impedir que se extendieran a otros Estados. En 2004, la Resolución 1540 del Consejo de Seguridad obligó a todos los Estados a la no proliferación de armas de destrucción masiva, y a impedir que actores no estatales pudieran fabricarlas y acceder a ellas. En 2012, el GAFI incluyó la financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva en sus 40 Recomendaciones.
La Recomendación 7 pide a los países congelar sin demora los fondos y activos de las personas y entidades que designa el Consejo de Seguridad en los programas contra Corea del Norte e Irán, y asegurar que nadie les entregue recursos. Desde 2020, la Recomendación 1 pide además a los países evaluar este riesgo y exigir a sus instituciones financieras y APNFD que también lo hagan.
Hoy, existen muchos de los materiales, componentes y tecnología que sirven para fabricar estas armas y sus sistemas de lanzamiento circulan en el sector privado. El riesgo puede aparecer una operación de comercio exterior que nadie miró con suficiente cuidado.
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¿Qué tienen que ver los camarones con el uranio?
Lozano lo explicó con una pregunta: ¿qué tienen que ver los camarones con el uranio? Las sanciones contra Corea del Norte no solo le impiden comprar material nuclear. También le prohíben exportar carbón, hierro, acero y productos del mar. En principio, un cargamento de camarones congelados no es un activo de riesgo de proliferación. Pero como recordó Lozano, Corea del Norte vendió camarones para comprar uranio. Por eso la lista de activos que vigila una entidad no puede limitarse al uranio, que difícilmente verá pasar por sus operaciones. También debe incluir los camarones. Un cargamento de camarones congelados puede venir de Corea del Norte, y por eso deben figurar como activo en las listas de chequeo. “Estamos acostumbrados a buscar personas”, dijo, “y hay activos que jamás nos imaginaríamos vinculados a este tema, pero que deberían estar en nuestras matrices de riesgo”.
Lo mismo pasa con los servicios. Como Corea del Norte no puede exportar ciertos bienes, exporta ingeniería. Lozano recordó un caso en Estados Unidos en el que una persona mantenía en su casa computadores que servían de puente para ingenieros norcoreanos. Se conectaban con direcciones IP estadounidenses y vendían sus servicios a empresas, algunas de ellas del Fortune 500. Trabajo lícito, pagado por grandes compañías, cuyo producto servía para comprar insumos para programas prohibidos. “Desde ese día, a los ingenieros remotos les pido que prendan la cámara”, comentó.
Para ordenar el tema, Lozano propuso pensarlo en tres anillos:
La proliferación en sí
Uranio, plutonio, material fisionable y radiactivo, agentes biológicos, toxinas, precursores químicos, misiles y plataformas de lanzamiento. Es lo que nadie quisiera encontrar en su cartera.
La instrumentalización
Todo lo que ayuda a conseguir lo anterior: transporte, aseguramiento, financiación y tecnología.
Los activos
Quitarles a los regímenes sancionados los recursos con los que pagan sus programas.
“El uranio está en el primer anillo y el camarón en el tercero”, resumió.
El panorama en la región según el GAFILAT
En octubre de 2026, el GAFILAT publicó el informe Sectores de Alto Riesgo de Financiamiento a la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva: Una Evaluación Regional de Riesgos y una guía de referencia para los países del GAFILAT, basado en encuestas a 16 jurisdicciones. El informe concluye que la región no está entre las más expuestas, pero debe identificar y mitigar estos riesgos. Los sectores que más preocupan son los siguientes:
El sector financiero
Por las instituciones financieras pasan la compra de bienes sensibles, la recaudación de fondos y los servicios a los demás sectores de alto riesgo. Por eso son el sector más expuesto, aunque también el que tiene los controles más avanzados. Sin embargo, el informe advierte que los proliferadores usan tácticas engañosas y que, en la mayoría de los casos, no se les detecta solo con la revisión de listas.
Lozano sugiere mirar dos figuras en paralelo: el beneficiario final, que indica a dónde va el dinero, y el destinatario final, que indica a dónde va la mercancía. Ninguno de los dos debe terminar en un programa sancionado.
Bienes de doble uso, puertos y zonas francas
La exposición de la región está en el tránsito, el transbordo, la reexportación y la intermediación de bienes sensibles, y la mayoría de los países todavía no tiene sistemas integrales de control de exportaciones. Las zonas francas agravan el problema, porque allí se almacena, consolida y reenvía mercancía con niveles de supervisión muy distintos.
El GAFILAT señala que las entidades pequeñas dependen casi por completo de la consulta de listas y les pide detectar a partir de las operaciones comerciales y del comportamiento del cliente: quién importa o exporta en sectores sensibles, por qué rutas, con qué intermediarios y con qué cartas de crédito. El oficial de cumplimiento no tiene que volverse experto en bienes de doble uso, pero sí saber a quién pedir asesoría técnica.
No detectar a tiempo tiene un costo. Lozano describió el comercio internacional como una red de vigilancia mutua: el reasegurador mira al asegurador, el asegurador a la naviera, la naviera al banco y el banco a su corresponsal. Quien no detecte una operación sospechosa puede terminar reportado por sus socios comerciales, que en Europa o Estados Unidos suelen tener mejores herramientas para identificar un bien de doble uso.
Oro, activos virtuales y APNFD
El oro extraído ilegalmente y los activos virtuales permiten mover valor por fuera del sistema financiero tradicional y pueden usarse para evadir sanciones. El caso de los activos virtuales es el más preocupante, porque la respuesta de los países no guarda proporción con la exposición: de las 16 jurisdicciones encuestadas, solo 8 indicaron que sus supervisores evalúan si los proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV) cumplen con la aplicación de sanciones. La misma brecha aparece en las actividades y profesiones no financieras designadas (APNFD). En 6 jurisdicciones, por ejemplo, los supervisores no vigilan si los proveedores de servicios fiduciarios y societarios aplican las sanciones financieras dirigidas.
Finalmente, para muchos sectores de la región, la financiación de la proliferación sigue siendo un tema nuevo y muy técnico. Por eso las superintendencias y la UIAF, deben liderar procesos de capacitación con señales de alerta por sector y retroalimentación sobre los reportes. La Quinta Ronda de Evaluaciones Mutuas medirá si el sector entiende este riesgo y sabe detectarlo.
Leer: Evaluación regional de riesgos de Financiamiento a la Proliferación Gafilaft 2026
Artículo elaborado por Infolaft y corregido con IA.
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